¿Dónde está Joseph Beuys?

¿Dónde está Joseph Beuys?

La figura chamánica por excelencia de la segunda mitad del siglo XX, se encarna, sin duda, en la figura de Joseph Beuys. Su posición vital, más que incluso su obra, terminaron convirtiéndolo en el auténtico guía de la plástica conceptual tanto a nivel formal como ético. En palabras de Fietta Jarque, autora de Como Piensan los Artistas,[1] hay señales de la influencia de Beuys en Vito Acconci, y también en artistas más jóvenes como Santiago Sierra o Martín Credd. En todo caso en cuanto al mundo del arte existe el consenso de que Beuys es fundamental para entender el arte desde los años sesenta hasta hoy día.

Beuys crea toda una narrativa tanto a través de su figura como de su actividad artística. Su fuerza lo convierte en un artista visionario, aunque como declaró en múltiples ocasiones el renegaba de su condición de artista y lucho por poner en valor la faceta de artista que todos llevamos dentro. Yo no me siento un artista. Yo incluso me niego a ser considerado un artista en el antiguo sentido del término. Si la gente llegara a tener claro que todo parte de la libertad creativa y pudiera llegar a desarrollarla, independientemente de la influencia del Estado, y aquí me atrevería a incorporar la influencia del capitalismo neoliberal[2], entonces, sigue Beuys, me sentiría nuevamente artista.

Beuys te atrapaba con las palabras, te atravesaba con la mirada como si quisiera verte desde tu espalda, como recuerda Jarque, cuando hablaba -con ímpetu, con convicción, con una fluidez a veces difícil de seguir- no miraba a su interlocutor, lo traspasaba; parecía hacerlo para sí mismo, o para seres que estuvieran más allá del alcance de su mirada.

Sin lugar a dudas, fue un revolucionario, un trabajador y un predicador del arte, que en la misma entrevista declaraba, lo que trato de desarrollar es un entendimiento antropológico, un desarrollo psicológico del arte relacionado con la historia que lleva verdaderamente al estado en el que se puede hablar de arte moderno… Por eso veo la necesidad de encontrar un nuevo entendimiento del arte relacionado con la creatividad de todos, lo que hoy llamaríamos inteligencia colectiva, para llegar verdaderamente a otro entendimiento de la sociedad capitalista. El dinero no será el valor de cambio de la gente, sino su espíritu en el trabajo, lo que se llama también la creatividad en el trabajo, que es el capital de la humanidad. El dinero solo es un regulador de la creatividad.

Beuys que se autodefinía como Escultor Social, también introdujo la reflexión medioambiental en el arte, Creó en 1967 la asociación para la Democracia Directa y en 1971 la Universidad Libre Internacional, cofundadora del Partido Verde alemán de la antigua República Federal Alemana. Beuys llegó a presentarse como candidato por el Partido Verde en las elecciones parlamentarias de 1980.

Resumiendo, quizás excesivamente, la filosofía ecológica de Beuys propone que cada hombre es un artista y todos los seres animados e inanimados somos parte del mismo ecosistema. El arte ecologista de Beuys no se realiza en paisajes naturales, sino desde otros espacios donde vinculaba sistemas naturales y políticos. El arte para Beuys ayuda a tomar conciencia sobre asuntos políticos o de orden social y enlaza conceptualmente con las intervenciones de Robert Smithson, si bien este se opone a los límites del espacio de la galería y lleva sus piezas a espacios remotos. Smithson cuestiona la división entre lo natural y lo artificial. Se trata pues de proponer una obra ecológica que intenta preservar el medio ambiente y que dirige la mirada del espectador hacia otros espacios. Beuys, sin embargo, integraba en los medios de expresión común del arte su lectura medioambiental del mundo.

Como escultor social, cabe destacar la obra de Beuys 7000 robles (1982), un proyecto de reforestación dirigido a las áreas destruidas por la Segunda Guerra Mundial, en donde sembró árboles a lo largo de la ciudad de Kassel en la documenta 12, cada uno acompañado de una piedra.

En todas estas actitudes y declaraciones podemos leer una infinidad de afirmaciones y ramificaciones que hoy tiene entre manos la arquitectura contemporánea. La participación ciudadana sería una de esas ramificaciones en tanto que mediante ella aspiramos a descubrir la parte de arquitecto que todo ciudadano lleva dentro y que también puede implicarse como creador de la ciudad. Todos somos arquitectos si emulamos Beuys. La lectura del posicionamiento vital de Joseph Beuys es muy interesante en tanto que nos hace ver la transformación necesaria y las alternativas posibles que se abren hoy día en la arquitectura para desplazar del centro de los procesos de desarrollo del urbanismo y la arquitectura el eje del mercado neoliberal, declinando su estructura financiero/productiva a instrumentos cooperativos, asociativos o de equilibrio público privado, donde el sector estrictamente privado se pone al servicio del sector público para las grandes demandas estratégicas de interés común.

Y la parte quizás más llamativa de Beuys, que lejos de aleccionar desde la poltrona artística, es aquella en la que se arriesga y se implica en la acción política, acción que debería ser esencialmente practicada por profesionales de la arquitectura pero que tan aparantemente lejos queda de los intereses de estos. En ese ámbito entra como eje de la acción política el conflicto medioambiental, que hoy, juntamente con la guerra social liderada por el capital financiero, son los dos grandes y casi diría que únicos pilares sobre los que la política se debería enrocar.

Por eso noto a faltar el chamán de la arquitectura capaz de lanzar una nueva hipótesis general, de perfilar un nuevo estado de la cuestión de la arquitectura y el urbanismo, una arquitecta, un arquitecto capaz de catalizar la profundísima transformación que esta operando en el mundo entero hoy, ya, ahora.

Sobre todo si tenemos en cuenta la velocidad de transformación en la que estamos envueltos  tanto a nivel social como medioambiental y que a mi modo de ver tan poco interés parece concitar en una parte de la disciplina.

Por eso creo que no son genios lo que necesitamos ahora,[3] son chamanes.

[1] JARQUE, Fietta, Como Piensan los Artistas. Entrevistas, Editorial Fondo de Cultura Económica, México DF, 2015

[2] Hay que tener en cuenta que esta entrevista que aparece en el libro anteriormente reseñado de Jarque, se realizó en octubre de 1985, tres meses antes de su muerte

[3] Parafraseando la famosa frase de Coderch.

Comments
4 Responses to “¿Dónde está Joseph Beuys?”
  1. Florence Bcn dice:

    Excelente post, gracias.

  2. ggomera dice:

    Muy interesante el artículo, gracias. Y más en el contexto de la crisis actual en la que el sistema, ya sin ninguna vergüenza, va mostrando sus verdaderos intereses.

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