Notas Agrupadas para la Presentación de un Libro de Jaume Prat Ortells

Notas Agrupadas para la Presentación de un Libro de Jaume Prat Ortells

Jaume Prat – L.R.E.V.M.C. Coordenadas para un nuevo milenio.

Presentación del libro el 29 marzo 2021.

No vengo aquí a hablar del libro de Jaume, el libro habla solo, te atrapa.

Vengo a hablar de Jaume, su autor, para desenmascarar otro de sus disfraces, un nuevo disfraz, un atuendo al que no nos tiene acostumbrados y que este libro, a mi modo de entender, representa el inicio de esa nueva faceta acompañada del vestido, los atuendos y la parafernalia adecuada a una nueva dimensión exploratoria.

Me explico, en las primeras paginas de La Mirada Imposible,[1] el último ensayo de Agustín Fernández Mallo, autor de referencia en castellano, capaz de fundir novela, ensayo y poesía, nos regala su teoría sobre el origen del alpinismo.

Transcribo: Un origen más cierto es fechado en la subida, el 26 de abril de 1336, de Petrarca al Mont Ventoux “por el mero placer de ver la extraordinaria altura del lugar” -dijo-, y la posterior escritura de aquella experiencia sin propósito práctico. La determinación de no sólo oír desde el valle los cuchicheos del viento en la cima, sino ascender la montaña, atento al verbo del paisaje y después poner por escrito lo escuchado. El alpinismo nace, pues, al mismo tiempo que el Renacimiento: la pretensión del que la luz llegue a todas partes, el ansia de verlo todo. Pero para verlo todo hay que llegar a lugares inexplorados, y para llegar a lugares inexplorados hemos de ataviarnos, vestirnos con lo que nunca habíamos imaginado, disfrazarnos de lo que no somos.

En el polifacético Jaume, uno nunca sabe si lleva el disfraz de enfant terrible de las redes sociales arquitectónicas, ya sea cruzando un paisaje muy transitado por él, como lo es twitter, u otro más gráfico como es Facebook o Instagram. En estos bosques enmarañados de identidades delirantes y eminentemente falsas, Jaume lleva el disfraz de cazador, los atuendos de camuflaje, que solamente se muestran cuando clava una lanza vivaz en forma de comentario sarcástico, deslenguado y para aquellos que no lo conocen, en ocasiones críptico. Lleva ya un montón de años apareciendo entre las sombras y dejando caer su arsenal.

En otros encuentros, Jaume lleva el disfraz del alpinista que describe Fernández Mallo, sube a un lugar por el placer de bajar del punto más alto y escribir artículos que antes escribía en su blog y hoy lo hace en diario16. El recorrido de subir la montaña es difícil, y conlleva preparación y tiempo. No son dardos fulgurantes que explosionan en el instante, son procesos de subida y bajada que ofrecen un tiempo relativamente dilatado, 10, 15 minutos de lectura, y en ocasiones 3 o 4 relecturas.

Pero Jaume Prat se disfraza continuamente. Es tal su afición al disfraz que en muchas ocasiones se deja puestas prendas de otros disfraces y empieza el totum revolutum característico de largas y divertidísimas charlas que hemos compartido desde hace ya unos años.

Un día Jaume viene vestido de motorista de la ruta 66 con Harley incluida y se mete a nadar por las aguas revoltosas de la música del siglo XX, especialmente de la segunda mitad, y mediante su mente prodigiosa, capaz de recordar sin pestañear fechas, nombres y canciones de este u otro álbum de grupos conocidos y en otras ocasiones más bien solo accesible a los iniciados, te deja ir una ráfaga de referencias. En esos momentos es como ver a Jaume nadar mariposa en aguas bravas.

En otras, Jaume se mete, pipa humeante en mano y ceño fruncido, a crítico y enciclopedista del cine moderno. No solamente también fechas, actores y títulos de films de referencia, sino que además te ameniza con chascarrillos de tal o cual escena. Esa capacidad enciclopédica que siempre leo como una amenaza debido a mi incapacidad de retención, es una de las razones por las que odio al autor con todo mi cariño.

Y de arquitectura, ¿sabe algo de arquitectura Jaume Prat?

Que puedo decirles que no intuyan o sepan, Jaume es una masa viscosa de conocimiento arquitectónico que se desliza y envuelve pegajosamente la música, el cine, sus artículos y colaboraciones, pero también la cocina, otros de sus disfraces o la enseñanza, que también practica con especial generosidad.

Dicho todo esto, ¿pero quien es Jaume Prat?

Vuelvo por un momento a Fernández Mallo, No otro es el origen del disfraz, el origen de nuestro mejor y más supremo hallazgo: simular ser otro para ser uno mismo.

Por tanto, no es cierto que Jaume sea articulista, crítico de cine o de música, twittero o profesor, sino que es todo eso a la vez en una suerte de disfraz imposible.

Para entender a Jaume en sus múltiples facetas, faltaba el disfraz con el que se ha vestido para escribir este libro.

Si duda era un disfraz que le faltaba.

Para escribir lo que Jaume Prat ha escrito, emulando al mismísimo Italo Calvino, Jaume se ha vestido de submarinista. Se ha pertrechado con bombonas, arpones, pies de pato, y toda la dicharachera maquinaria que rodea a un buzo y lejos de subir a las cimas de la luz, se sumerge en el abismo de las ideas. Allí donde no hay ráfagas de viento que acarician la cara ni luces suaves de atardecer. En el abismo se mide la verdadera capacidad de aventura y atrevimiento de cualquier autor. De esas profundidades abisales, Jaume, después de infinitas inmersiones, acaba pescando un ensayo como la copa de un pino, o mejor, como la proa de un submarino varado a 5.000 metros de profundidad.

Sin ningún atisbo de modestia, lo cual me parece lo más honesto que se puede hacer, -la falsa modestia, todas las modestias lo son, es el falso arte de los falsos y mentirosos- Jaume escribe afirmando y nunca justificando, He decidido, pues, reescribir un ensayo que versa sobre literatura, para reflexionar sobre el momento presente de la arquitectura. He decidido emprender el camino el camino de vuelta, treinta tres años más tarde, cerrando el viaje que Calvino emprendió y que, desgraciadamente, quedó interrumpido por su muerte prematura a los sesenta y un años, truncando su lectura.

Creo que un buceo free style de este calibre, lo he visto en contadas ocasiones en ciertas obras que van de la mano de ensayistas de la arquitectura de altísimo nivel como Josep Quetglas o Juanjo Lahuerta. Y en otros registros Rafael Moneo o Alberto Campo Baeza.

No estoy comparando los resultados en este caso, sino comparando actitudes.

Pero ¿hablamos del resultado, hablamos del libro?

Hablemos, pero no como fin, como periplo cerrado, eso necesariamente lo tienen que juzgar los lectores, pero si que me gustaría hablar del resultado como producto de la herramienta utilizada para construir el libro. Me refiero a la escritura o mejor, a la manera de escribir de Jaume.

Ahí no hay disfraz que valga. Al escribir, uno puede ensayar versiones mejoradas de uno mismo, pero es casi imposible mentir en la forma de la escritura. En este caso, supongo que el reto de cerrar el viaje de Calvino provocaba tanto respeto, que Jaume se ha despojado de cualquier artificio, de cualquier gesto literario, de cualquier atisbo de afectación, y embutido en su traje de submarinista, se ha lanzado a escribir como Jaume es en su gestual y su verborrea habitual.

En este punto si que hay espejo en el que ver el reflejo del autor.

Cuando empiecen a leer Coordenadas para un Nuevo Milenio, se van a encontrar muchas frases y ningún párrafo. La escritura de Jaume se cosifica a través de los puntos y seguido. Apenas podrán encontrar puntos y aparte.

El ensayo es un género literario donde suelen abundar los puntos y seguido, pero una gran cantidad de ensayistas utilizan alguna subordinada, o algún boceto de relato para ligar lo que en Jaume son puntos y seguido.

No hay ninguna concesión en todo el libro y, dicho sea de paso, eso me parece fantástico.

El punto y seguido clarifica y delimita el concepto.

Las frases de Jaume además son cortas, son claras, son tajantes.

Jaume ha escrito este ensayo como James Ellroy escribió Seis de los Grandes, una de las obras de género negro más brillantes. Esta obra de Ellroy se ambienta en el mismo día que JFK es asesinado en Dallas, y se adentra en la CIA, el FBI y la mafia de Las Vegas.

Cuando uno lee a Ellroy, también lo oye escribir. La escritura de Ellroy es una constante ráfaga de metralletas. Son balas certeras que se disparan con ritmo una detrás de otra y nunca a la vez.

En Jaume Prat encontramos una manera de escribir muy parecida. Frases muy cortas que dicen lo que dicen y no dicen otra cosa. Si Jame Ellroy escribe como si disparars una metralleta, Jaume Prat escribe con metaletras, como una disposición de letras precisas y ordenadas para ejecutar la función deseada: instaurar un significado preciso. Las letras así ordenadas son metaletras.

En definitiva, nos deberíamos felicitar todos por lo bien que le queda a Jaume Prat el traje de submarinista y nos encantaría que además de cambiar constantemente de disfraces, – Jaume es una fiesta de disfraces con un solo invitado – se atreviera con regularidad a calzarse los pies de pato y a sumergirse en los múltiples océanos de las ideas.


[1] FERNÁNDEZ MALLO, Agustín, La Mirada Imposible, XXX

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